Alcoholismo

Alcoholismo

El alcoholismo, una adicción silenciosa

Hay tantas ocasiones como formas de beber: poco, mucho, demasiado, de vez en cuando, regularmente.

Para algunas personas, beber todos los días es un hábito. Puede que nunca se emborrachen, pero siguen estando en peligro.

Para otros es más espectacular: el alcohol está esencialmente ligado a la fiesta. Si no beben durante la semana, pueden emborracharse el fin de semana.

Por último, están aquellos para los que el alcohol ya no es un placer, sino una necesidad. Son «adictos al alcohol», es decir, «alcohólicos».

¿Cuáles son los síntomas del alcoholismo?

El alcoholismo no es una enfermedad sencilla de definir y sus síntomas no son evidentes. Puede introducirse en nuestras vidas sin que nos demos cuenta, al menos al principio. Es importante alejarse del cliché del alcohólico que necesita beber whisky nada más levantarse, aunque el alcoholismo puede ser crónico.

Además, es un problema de salud mundial. Según la OMS, el alcohol es responsable de 3 millones de muertes al año, es decir, 1 de cada 20. Veamos los efectos del alcohol en nuestra salud.

Si bebe en exceso, es aconsejable consultar a un médico o a un psicólogo.

¿Cuáles son las consecuencias del alcoholismo para su salud física?

Beber en exceso puede ser un verdadero peligro para la salud.

El órgano de mayor riesgo es el hígado. Por ejemplo, la cirrosis, cuya causa principal es el alcohol, destruye gradualmente las células del hígado.

Pero el alcohol también favorece la aparición de cánceres del aparato digestivo: boca, garganta, esófago, hígado, colon, recto… a los que hay que añadir el cáncer de mama en las mujeres.

El alcohol también es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares: hipertensión, derrame cerebral e infarto de miocardio.

El alcoholismo también puede tener consecuencias en la vida sexual al provocar una disfunción eréctil.

Consecuencias del alcoholismo para la salud mental

Otros trastornos causados por el alcohol son la ansiedad y la depresión. Suelen aparecer en personas que beben demasiado.

Aunque a veces los médicos se preguntan cuál es la causa o la consecuencia, hay otras cuestiones que deben abordarse: ¿son estos trastornos causados por el consumo excesivo de alcohol? ¿O es porque uno se siente mal que busca refugio en el alcohol?

El consumo de alcohol en general puede afectar a la calidad del sueño y provocar insomnio, y no es propicio para dormir bien. También puede afectar a su estado de ánimo, e incluso puede favorecer trastornos ya existentes, como la ansiedad.

Consecuencias sociales y relacionales del alcoholismo

El alcohol también tiene efectos negativos sobre el comportamiento y el carácter: agresividad, violencia, impaciencia, terquedad… El círculo cercano de amigos se aleja entonces y la persona flaquea… La vida profesional también se ve inevitablemente afectada: a una persona que bebe le cuesta más concentrarse, tiene fallos de memoria y pierde eficacia.

Conviene saber: las personas que están mentalmente sobrecargadas pueden aumentar su consumo de alcohol por su efecto eufórico. Es importante detectar los signos de exceso de trabajo para poder buscar ayuda profesional y volver a la normalidad en el consumo y evitar el agotamiento.

¿Qué significa «beber demasiado»?

Mucha gente ha tenido la experiencia de beber demasiado en una noche de borrachera, pero sólo ocasionalmente. Esto se conoce como alcoholismo agudo, y las consecuencias sobre nuestra salud se notan inmediatamente (resaca, dolor de estómago, vómitos y, en casos extremos, un coma etílico). Pero este no es el único tipo de consumo peligroso.

Alcoholismo: definición

Para la OMS, el término «alcoholismo» es demasiado vago, y la organización sugiere utilizar en su lugar «dependencia del alcohol», como nombre médico, para enfatizar el aspecto adictivo de la sustancia. Esto también permite clasificar este trastorno en el mismo lado que otros tipos de adicción (drogas, sexo, juego, etc.).

Este trastorno de adicción se considera una verdadera enfermedad. Sin embargo, definirlo con precisión y objetividad es complejo. Por lo tanto, se han creado criterios para evaluar el nivel de dependencia y el comportamiento de riesgo relacionado con el alcohol.

¿Qué es el consumo excesivo?

Para responder a esta pregunta, los expertos han definido puntos de referencia, es decir, tipos de consumo considerados peligrosos:

consumo arriesgado: bebes, pero de momento no tienes ningún problema médico, profesional o de pareja. Para limitar los riesgos para la salud, los expertos han establecido límites: no más de 2 bebidas al día para las mujeres y 3 para los hombres, con al menos un día a la semana sin alcohol. Y el fin de semana, si te invitan a una fiesta, es aconsejable no pasar de 4 copas.

El consumo se vuelve perjudicial cuando empieza a causar problemas: enfermedad, dificultades profesionales, problemas matrimoniales, etc. En esta fase, es aconsejable reducir considerablemente el consumo, o incluso dejar de beber.

En la fase de dependencia del alcohol, ya no puedes controlar tu forma de beber. Ya no puedes prescindir del alcohol. Y cuando lo dejas de repente, tienes lo que se llama «síntomas de abstinencia» del alcoholismo crónico: ansiedad, temblores, sudoración, agitación, etc. Entonces empiezas a beber de nuevo para calmar tu malestar.

Según el barómetro de la salud de 2017, se estima que alrededor del 10% de las personas en Francia tienen un problema de alcohol, es decir, beben todos los días. Por desgracia, el alcoholismo es una enfermedad real y un importante problema de salud pública.

Los diferentes tipos de alcoholismo

También podemos distinguir entre diferentes tipos de alcoholismo:

  • el alcoholismo social, que suele estar vinculado a las relaciones sociales. Se trata de un consumo regular, casi diario, que no necesariamente conduce a una embriaguez avanzada. La gente a menudo no se da cuenta de que es alcohólica. El primer paso es evaluar su consumo. ¿Bebo más de tres vasos al día? ¿Con qué frecuencia? ¿A qué hora del día?
  • El alcoholismo funcional es también una forma «más ligera» de alcoholismo, pero tiene consecuencias igual de graves para la salud. La persona adquiere gradualmente el hábito de beber con más frecuencia, y las dosis aumentan gradualmente a medida que el cuerpo se acostumbra a ellas. Por lo tanto, es importante bajar el ritmo y espaciar los momentos en los que se bebe.
  • El alcoholismo crónico es una forma grave de alcoholismo y corresponde a la etapa de dependencia del alcohol que se ha comentado anteriormente. Por lo tanto, un alcohólico crónico necesitará beber continuamente porque no puede prescindir de ello.
  • El alcoholismo fetal o síndrome alcohólico fetal está relacionado con el consumo de alcohol durante el embarazo. Cada año, unos 8.000 recién nacidos se ven afectados por este síndrome y tienen que vivir con las consecuencias de este defecto de nacimiento.

¿Cuándo podemos hablar de alcoholismo crónico?

¿Cuánto alcohol hay que beber para ser considerado un alcohólico crónico? Para definir más claramente el umbral de la dependencia del alcohol, se han definido medidas estándar. Así, se considera que una persona es alcohólica cuando consume de forma habitual o incluso diaria

más de 3 bebidas al día si son hombres;

más de 2 vasos al día si son mujeres.

Por otro lado, para medir el nivel de dependencia de cualquier tipo de adicción o sustancia, también hay que tener en cuenta el impacto que tiene en nuestra vida cotidiana. Si una persona no puede prescindir de una sustancia durante más de un día, y se vuelve irritable cuando no está disponible, podemos hablar de una adicción.

¿Soy un alcohólico? Haz la prueba de adicción

Si le preocupa su forma de beber, puede realizar un test de 10 preguntas para evaluar su nivel de alcoholismo. Existen pruebas rápidas que pueden indicarle si su consumo de alcohol es problemático o arriesgado. Puede realizar el cuestionario de auditoría en la página dedicada de addictaide.co.uk, una referencia para todos los problemas de adicción.

Si busca un tratamiento para el alcoholismo, ya sea crónico o no, lo primero que debe hacer es consultar a un terapeuta o profesional de la salud. Dejar de consumir alcohol de un día para otro puede tener graves consecuencias para la salud del paciente (síndrome de abstinencia alcohólica).

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